AMOR PASTORAL

por Elmer N. Dunlap Rouse

Los líderes de la iglesia deben destacarse por su amor. Es imposible concebir que un líder no tenga amor. Dios es amor. Cristo nos amó. El fruto del Espíritu es amor. Y los hermanos son los amados. Pero los líderes de tu iglesia, ¿tienen amor?

"¿Me amas más que éstos?" "Sí, Señor; tú sabes que te amo." El alto honor de servir de líder en la iglesia es para aquellos que tienen al Señor en alto honor, tienen devoción y tienen el alma ligada a la del Señor. Amor al Señor es estimar su persona, su carácter, su causa y amar las cosas que El amó. Los líderes de tu iglesia, ¿aman a Jesús?

La expresión "éstos" es ambigua y parece que Juan lo dejó así para incluir tanto a los peces como a las embarcaciones, así como a las redes y los otros apóstoles. Pedro había dicho, "Voy a pescar" (Jn. 21:3) y otros discípulos le siguieron. Amigo líder, ¿amamos más al Señor que a nuestras casas, empleos, fincas, cuentas bancarias y embarcaciones? Compiten estas cosas con nuestro amor por el Señor y sus ovejas? ¿Dónde preferimos estar? ¿Visitando a un hermano enfermo o viendo un video? ¿Exhortando a un hermano enojado o trabajando unas horas extras para pagar el carro nuevo?

La expresión "éstos" igualmente puede referirse a los otros apóstoles de quienes unos días antes Pedro había desconfiado: "Aunque todos se escandalicen, yo no" (Mar. 14:29). Tantas veces los apóstoles discutieron cuál de ellos era el mayor, pero Cristo buscaba implantar el concepto de la grandeza por servicio, no por puesto, y vivir como niños - sin orgullo y sin celo. Evidencia del progreso de Pedro en humildad es que afirmó su amor por el Señor sin calificar su amor como mayor que otro. La distinción de haber negado al Señor tres veces le había restado a Pedro su orgullo, complejo de superioridad y celo. Los líderes de tu iglesia, ¿compiten por posiciones? ¿Son muy sensitivos cuando otro es felicitado? Tus líderes, ¿se creen muy sabios? o ¿se estiman unos a otros como superiores...por amor al Señor?

La prueba verdadera de nuestro amor para Jesús es el trabajo pastoral. "Le dijo: Pastorea mis ovejas". Dedicarse al cuidado de los hermanos es amar al Señor. Así medimos el amor de líder. Comparemos el tiempo que pasamos cuidando a los hermanos con el tiempo que pasamos cuidando asuntos personales. Escuchando las quejas de los hermanos se prueba la sensibilidad que tenemos hacia sus necesidades. Probamos la importancia que tienen para nosotros los hermanos cuando los buscamos y nos asesoramos de su condición. Los líderes de tu iglesia, ¿están envueltos en el cuidado de los hermanos, tanto en los presentes como en aquellos que se extraviaron?

Si al leer estas líneas, algunos líderes se ponen tristes porque cuestionamos su amor para el Señor y para los hermanos, les recordamos que Pedro también se puso triste cuando Jesús le preguntó tres veces si lo amaba. Hermanos, si no tenemos amor, ¿qué somos? Podemos ser muchas cosas, pero no podemos ser líderes de la grey. La definición que Cristo dio a dicho trabajo no lo permite. Amigo líder, dinos, ¿amas tú de verdad al Señor Jesucristo?