EL ANTIGUO TESTAMENTO

por Jesús Rosario

Los cristianos ya no nos regimos por la antigua ley del Antiguo Testamento, cual ley fue abolida en la cruz cuando Cristo fue crucificado (Col. 2:14-17; Ef. 2:11-16 y Rom. 6:14). La era cristiana y la dispensación de gracia comenzó después de la muerte de Cristo, en el día de Pentecostés (Hech. 2:1-4, 42-47; Heb. 9:15-17). Este nuevo pacto se inicia con posterioridad al sacrificio de Cristo y no con su nacimiento como algunos creen erróneamente. La Biblia enseña que él nació y se crió bajo la antigua ley (Gál. 4:4-5; Luc. 2:21-24, 41-42). El haberse abolido la antigua ley como consecuencia de la crucifixión de Cristo no significa para los cristianos en forma alguna que estemos sin ley. Tienen una ley mucho más espiritual y perfecta que la primera (también conocemos el Nuevo Testamento como la ley de Cristo y el régimen del Espíritu (1 Cor. 9:20-21; Rom. 7:4-6 y Sant. 1:25).

El cristiano diligente escudriña asiduamente y con perseverancia el Nuevo Testamento por ser primordialmente su regla de fe (2 Tim. 2:15; 2 Cor. 3:4-6), poniendo sus enseñanzas por obra en su vida (Mat. 7:24; Sant. 1:22). La Nueva Ley de la gracia conlleva plena obediencia (Tito 2:11-12; Heb. 10:28-29). No obstante, el cristiano escudriña también el Antiguo Testamento porque éste le es de mucho provecho. A continuación mencionamos algunas razones importantes para hacerlo:

(1) Es la historia del pueblo de Israel, el pueblo adquirido por Dios de donde nació el Mesías, figura central del Nuevo Testamento. Desde el libro de Génesis se señala el futuro advenimiento de la simiente, o sea el Cristo (Gén. 3:15; 22:18; Gál. 3:16).

(2) Muchos de sus preceptos literales son incorporados al Nuevo Testamento aunque en forma más elevada espiritualmente (Mat. 5:21, 22, 27, 28).

(3) Es palabra inspirada por Dios para exhortar a todo creyente a obedecer (2 Tim. 3:16-17; 1 Cor. 10:6, 11).

(4) Los escritos inspirados del Nuevo Testamento lo citan repetidamente para apoyar el cumplimiento de las profecías en cuanto al Mesías y su evangelio (Luc. 24:44; Hech. 13:28-32).

(5) Sirve como elemento de comparación entre una dispensación y la otra (ejemplo: Rom. 12:17 y Deut. 19:21).

(6) A veces el escritor del Nuevo Testamento hace referencia a una escritura del Antiguo Testamento sin significar que ésta esté en vigor (Hech. 4:1 y Heb. 7:5).

(7) De toda enseñanza literal del Antiguo Testamento podemos hallar su equivalente espiritual en el Nuevo (ejemplos: 1 Sam. 17:38-39, 47; 2 Cor. 10:3-5; Josué 5:2-3; Rom. 2:28-29).

(8) Hay escrituras del Antiguo Testamento que son tan cónsonas con el Nuevo Testamento que se utilizan como si fueran parte de éste (ejemplos: Sal. 23; Jn 10:11-14; Eze. 2:7; Mar. 16:15-16). Pero nunca se debe de perder de vista que el evangelio del Nuevo Testamento es nuestra fuente de fe (Jn. 16:12-13; Heb. 1:1-2).

Para terminar, no nos parece que hayamos agotado todas las razones que nos deben motivar a estudiar el Antiguo Testamento.

(El Hno. Rosario es de Patillas, P.R.)