CONCILIOS Y ESCLAVITUD

por Elmer N. Dunlap Rouse

En una ocasión me encontré en el banco con un señor mayor que según él era ministro. Me preguntó que a qué secta pertenecía. Le contesté que a ninguna, que simplemente era cristiano. Me miro bien y me dijo: "pero todos tenemos que pertenecer a algún concilio". Le expliqué que el único concilio autorizado es Jesucristo quien es el único dueño de la iglesia. Nuestra conversación fue tan corta como la fila en el banco.

Lo único que hacen los concilios es prohibir que uno enseñe la Biblia. Es una esclavitud. Si una iglesia no cree en la doctrina autorizada por el concilio, primero enjuician a su ministro como hereje. Si no se arrepiente de enseñar la Biblia, le quitan su licencia de predicar y lo despiden. Si la iglesia tampoco acepta la doctrina autorizada, le cierran el local.

Un joven fue ordenado por la Iglesia Presbiteriana para ser ministro. Durante la ceremonia, le preguntaron si aceptaba la "Confesión de Fe". Dijo: "La acepto hasta dónde la veo en armonía con la Palabra de Dios". Más tarde, el Sínodo (concilio presbiteriano) le citó para enjuiciarlo, a él y cuatro más, por no predicar su doctrina. Antes del juicio, éstos rechazaron la autoridad del Sínodo y procedieron a formar un concilio aparte. Pero a los cinco meses se dieron cuenta que estaban practicando lo que acababan de repudiar. Estaban esclavizando a ministros a predicar la opinión de ellos. Deshicieron el concilio que habían formado.

Todo concilio debe disolverse y liberar a sus esclavos. Todo aquel que se considera cristiano debe renunciar a la lealtad a éstos con sus leyes humanas y reconocer a Cristo como único gobernante universal.

Opuestos al sectarismo que genera y perpetua los concilios, disolvieron el suyo, escribiendo:

"Deseamos que este cuerpo (concilio) muera, que se disuelva y que desaparezca hasta unirse con el Cuerpo de Cristo en libertad; porque no hay más que un solo Cuerpo y un solo Espíritu como fuimos llamados en una esperanza de nuestra vocación...

"Deseamos que nuestro poder de hacer leyes para el gobierno de la iglesia y ejecutarlas por autoridad delegada cese para siempre; que la gente tenga libre acceso a la Biblia y que adopte la ley del Espíritu de la vida de Cristo Jesús...

"Deseamos que la gente de hoy en adelante tome la Biblia como única guía segura para ir al cielo; y como muchos se ofenden con otros libros que están en competencia con ella, que los echen al fuego si desean; porque es mejor entrar en la vida con un solo libro, que teniendo muchos ser echado al infierno".

Añadieron otras cosas: (1) que ya no eran presbiterianos sino cristianos, único título propio para seguidores de Cristo; (2) que ningún ministro debiera tener la osadía de usar el título "reverendo"; (3) que aquéllos que desean predicar debieran estudiar las Escrituras y que no necesitan licencia de nadie que no sea Dios y (4) que cada iglesia tiene el derecho dado por Cristo de gobernarse a si mismo, para escoger aquellos que desea que sean sus ministros, para admitir miembros, juzgar ofensas y que jamás debe delegar su derecho de gobernarse a ningún hombre o junta de hombres.

Las iglesias que retornan a la Biblia pierden su carácter sectario y llegan a ser simples iglesias, simples cristianos, miembros simples del cuerpo de Cristo, ajenos a las divisiones y unidos con todo miembro del cuerpo de Cristo. Cada vez que muere un concilio, nace en su lugar un pedacito de cristianismo bíblico.

CONFIANZA
¿Dónde se reune la iglesia de Cristo?