JOSE COMIENZA A LEER LA BIBLIA

por D. S. De Alamo

José está leyendo más la Biblia. Cuando joven no la leía nunca. Es más, ¡ni aun poseía una copia! Casado, durante los primeros años de su matrimonio ni él ni su esposa leían siquiera unas pocas palabras de la Biblia. Todo era trabajo, estudios, familia, amigos, fiestas, juegos y placeres. Pero ahora, terminado el trabajo del día y habiendo cenado, de cuando en cuando José toma entre manos ese libro y lee un capítulo, tal vez más. Comienza a sentir hambre de la Verdad. Quiere entender la Biblia; quiere saber su contenido. Una pequeña luz se ha encendido en su alma. Si no la apaga, si sigue leyendo la Biblia, el fulgor de esa luz crecerá hasta iluminar todo su ser.

No la apague, José. Consérvela. Procure que aumente en intensidad.

¿Dice que leería aun más la Biblia si la pudiera entender mejor? ¿Que entiende algunas cosas pero otras no? ¿Que al parecer hay ciertas contradicciones en la Biblia? ¿Que a veces se siente confundido al leerla? No se desanime. U aseguro que, si pone de su parte, llegar a entender las grandes y sublimes verdades de las Escrituras, esas que se llaman "las maravillas de Dios".

Tal vez puedo ayudarle, si me lo permite, ya que he estudiado la Biblia durante unos 30 años. ¿Me concede la oportunidad? A decir la verdad, no es tan difícil como quizás, a primera vista, parezca. No obstante, debiera reconocer desde ahora que la Biblia no es un libro sencillo de primera enseñanza. Tómela en sus manos. Es grande, ¿verdad? Leerla toda le cogería mucho tiempo. Se compone de 66 libros distintos. En ellos se trazan infinidad de temas. Hay enseñanzas muy elementales sobre la conducta moral y también disertaciones, avanzadas sobre la Deidad, el eterno propósito de Dios en cuanto a las naciones y la vida del más allá. Usted, José, jamás llegará al entendimiento de las Escrituras si las trata de manera superficial. Si no estudia en serio, a lo mejor ni aun podrá aprender lo más elemental de la Biblia. ¿Está dispuesto a esforzarse en el estudio? ¿A profundizar? ¿A razonar? Dios le dé el deseo ferviente de escudriñar con paciencia e imparcialidad.

Dado que ha leído poco la Biblia, ¿no le parece que debiera comenzar con lo más fundamental? Apocalipsis es difícil; también Isaías, Jeremías y Daniel. El alumno no cursa las asignaturas de nivel universitario antes de aprender el abecedario. Pues, empecemos con el abecedario de las Escrituras. Si quiere escalar las alturas, primero tiene que hacer los preparativos necesarios y luego comenzar al pie del monte el ascenso. Desde luego, no se comienza en la sima.

¿Me dijo que, según lo poco que ha analizado hasta ahora, hay en la Biblia exposiciones, aparentemente contradictorias, sobre ciertos temas? Quizás su manera de leer el libro le haya llevado a esa conclusión. ¿Cómo lo lee? ¿Cómo selecciona los pasajes? ¿A caso lo hace como muchos que, tomando la Biblia, la dejan caer abierta y el texto que aparezca es el que leen, sin tomar en cuenta en qué parte se encuentra, a quién o quiénes fue escrito y cuándo fue escrito? ¡Así no se lee la Biblia! (¿Quién estudia así libros de historia, ciencia, matemática o filosofía? ) Algunos que practican ese método de escoger textos creen que Dios interviene haciendo que la Biblia abra donde El quiere que lean. Puede estar seguro de que semejante idea no la apoya Dios. Más bien, notará en ella cierto elemento de superstición y de fe en la suerte.

En vez de escoger textos al azar, proceda con su estudio bíblico de la siguiente manera. Busque el libro de Mateo (el primer libro del Nuevo Testamento). Y ahora, la página que precede dicho libro. ¿Cómo lee? "El Nuevo Testamento de Nuestro Señor Jesucristo". Esta página marca una división importantísima en su Biblia, una que usted siempre debiera tener presente en su estudio de las Escrituras. Los 39 libros que se encuentran antes de esta página pertenecen al ANTIGUO TESTAMENTO. Los 27 que la siguen componen el NUEVO TESTAMENTO.

¿Entiende usted las palabras "antiguo" y "nuevo"? Sin lugar a dudas, sabe sus significados. "ANTIGUO": viejo, de tiempos remotos, de épocas ya pasadas. Así es el "antiguo testamento"; atañe a épocas ya pasadas. Al leerlo, estará leyendo el pacto, o sea, el código de leyes que Dios dio en otro tiempo a su pueblo. Es historia y tiene mucho valor. Sin embargo, el antiguo pacto no está en vigor ahora. Fue abolido cuando Cristo murió en la cruz. Rige ahora el Nuevo Testamento. José, ¡usted vive en el tiempo de¡ Nuevo Testamento, no en el del Viejo! Por lo tanto, su estudio de la Biblia debe comenzar con el Nuevo Testamento, no con el Viejo.

Se dice que un dibujo o diagrama vale más que miles de palabras. Estudie el esquema arriba presentado. Obsérvese que, bíblicamente, la historia del hombre puede dividirse en tres épocas, a saber: 1. La de los patriarcas (tales como Adán, Noé y Abraham). 2. La mosaica y 3. La cristiana. El Antiguo Testamento cubre las primeras dos; el Nuevo, la tercera. Usted vive en la tercera. Por consiguiente, el testamento que Dios le ha dado es el NUEVO.

Juan el Bautista y Cristo viveron bajo el Antiguo Testamento. Sus ministerios constituyeron un tiempo corto (menos de 4 años) de transición. El Nuevo Testamento entró en vigor el día de Pentecostés en el año 33 después del nacimiento de Cristo.

El ANTIGUO PACTO fue ABOLIDO EN LA CRUZ

Una declaración tan importante requiere prueba irrefutable. Pues bien, vamos a la Biblia.

Busque Hebreos 8:6,7. Dice: "Pero ahora (en esta época cristiana) tanto mejor ministerio es el suyo (el de Cristo es mejor que el de Moisés), cuanto es mediador de un mejor pacto (el Nuevo Testamento es mejor que el Viejo), establecido sobre mejores promesas. Porque si aquel primero (el Antiguo Pacto; "aquel", no el Nuevo) hubiera sido sin defecto (Su defecto mayor era que la sangre de las animales sacrificados no podía "quitar los pecados", Hebreos 10:4.) ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo (el Nuevo Testamento). Las palabras de aclaración entre paréntesis son mías "Aquel primero"; "el segundo". Este, el mejor, el Nuevo Testamento, suplanta aquel, el Antiguo.

Analice también Hebreos 8:13. Lee como sigue: "Al decir: Nuevo Pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer". Jeremías, profeta que vivió 700 años antes de Cristo, profetizó que Dios daría un pacto nuevo (Jeremías 31:31-34). Al decirlo, daba a entender que el antiguo seria quitado.

Véase ahora Hebreos 1:1-2. "Dios, habiendo hablado (verbo de tiempo pasado) muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo (en otro tiempo, no en este; durante la era patriarcal y la mosaica) a los padres (a ellos, no a nosotros) por los profetas, en estos postreros días (Nótese cómo se hace destacar el contraste: en estos últimos días, ahora, en esta era cristiana, no "en otro tiempo".) nos ha hablado por el Hijo" (por Cristo, no por los profetas antiguos, ni por Moisés).

Pase a Gálatas 3:24 y 25. "De manera que la ley (el Antiguo Testamento) ha sido nuestro ayo (guía), para llevarnos a Cristo (Lo hace por medio de las profecías sobre Cristo.), a fin de que fuésemos justificados por la fe (no por la antigua ley sino por la fe, por el evangelio). Pero venida la fe (el evangelio, el Nuevo Testamento), ya no estamos bajo ayo" (ya no estamos bajo la antigua ley de Moisés). Muy claro, ¿verdad?

Colosenses 2:14 es un texto clave. Medítelo bien. "Anulando (Cristo anuló algo) el acta de los decretos (la antigua ley de Moisés) que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz". Anular, quitar y clavar en la cruz -tres verbos que declaran lo que Cristo hizo con el Antiguo Testamento ¡Lo abolió en la cruz!

Escudriñe Efesios 2:14 y 15. "Porque él (Cristo) es nuestra paz, que de ambos pueblos (de los judíos y los gentiles) hizo uno (el pueblo cristiano), derribando (algo derribado) la pared intermedia de separación (el Antiguo Pacto que separaba a los judíos de los gentiles), aboliendo (algo abolido) en su carne (en su cuerpo inmolado en la cruz) las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas (el Antiguo Pacto), para crear en sí mismo de los dos (de los judíos y los gentiles) un solo y nuevo hombre" (la iglesia, presentada aquí bajo la figura de un nuevo hombre) Le llevo ahora a 2 Corintios 3:6-18. Léalo todo con mucho detenimiento. Subraye estas frases:

-3:6 "Nos hizo (Cristo nos hizo) ministros competentes de un nuevo pacto" (del nuevo, no del viejo).

-3:7. "El ministerio de muerte (no de vida) grabado con letras en piedras (el ministerio de los diez mandamientos) fue (tiempo pasado) con gloria.

-3:8. ¿Cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu"? (el Nuevo Testamento).

-3:11. "Si lo que perece (el Antiguo Pacto, inclusive el código de los diez mandamientos) tuvo (tiempo pasado) gloria, mucho más glorioso será lo que permanece" (el Nuevo Testamento, más glorioso que el Antiguo, permanece, proclamando un código moral superior al de los diez mandamientos, Mateo 5:23-48).

-3:13. "Aquello (el Antiguo Testamento) que había de ser abolido".

El que se somete al Antiguo Pacto tiene un velo puesto, es decir, no entiende que Cristo abolió el Antiguo Pacto (3:14-18). Pablo explica en Gálatas 4: 21-31 que el tal es hijo de esclavitud. En cambio, el que obedece el Nuevo Testamento es libre en Cristo.

¿Ve que no es muy difícil entender las Escrituras? Hemos estudiado solo unos pocos de los muchos textos que hay sobre el tema y ya queda probado que el Antiguo Pacto fue clavado en la cruz. En lugar del Antiguo, Dios nos ha dado el Nuevo. Por tanto, no estamos sin ley "sino bajo la ley de Cristo" (1 Corintios 9:21) la cual es "la perfecta ley, la de la libertad" (Santiago 1:25), el Nuevo Testamento.

El entendimiento correcto de esta doctrina elemental de la Biblia le ayudará muchísimo con otros temas. De entre muchos, considere los tres que a continuación señalamos.

El SABADO

¿A cuál testamento pertenece la ley de no trabajar los sábados? Al Antiguo (Exodo 16:23-30; 20:8-11; 31: 12-17). ¿Qué dice el Nuevo sobre dicha ley? "Nadie os juzgue ... en cuanto a ... días de reposo" (los sábados) (Colosenses 2:16). Todos los sábados fueron abolidos cuando el Antiguo Testamento fue clavado en la cruz. Por tal razón, ninguno debiera decirle a usted: "Tiene que guardar el sábado". No tiene que hacerlo. Usted no vive en la era mosaica bajo el Antiguo Pacto sino en la era cristiana bajo el Nuevo. De algunos en el primer siglo que se empeñaban en guardar los sábados escribió Pablo reprendiéndolos: "Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años. Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros" (Gálatas 4: 10,1 l).

Los cristianos se congregan "el primer día de la semana" (Hechos 20:7; 1 Corintios 16:1,2). Con todo, no lo guardan como si fuera un día más sagrado que los otros.

En el Antiguo Testamento se habla del sábado; en el Nuevo del domingo, "el primer día de la semana". ¿Hay contradicción? ¡De modo alguno! El Antiguo Pacto ya no está en vigor; el Nuevo sí. ¿Ve cómo desaparecen las aparentes contradicciones en la Biblia cuando se entiende que el Antiguo Testamento fue abolido?

El DIEZMO (décima parte)

¿A cuál testamento pertenece el mandamiento de diezmar? Al Antiguo (Deuteronomio 26; Malaquías 3: 6-10) ¿Se repite en el Nuevo? No. La provisión del Nuevo es que la iglesia sufrague sus gastos mediante ofrendas voluntarias. "Cada primer día (no todos los días sino solo el primero) de la semana cada uno de vosotros (no los inconversos sino los cristianos) ponga aparte algo, según haya prosperado" (no el diezmo, sino algo) (1 Corintios 16:1,2). "Dios ama al dador alegre", al que "siembra (ofrenda) generosamente" (no al mezquino) (2 Corintios 9:6,7). Como miembro de la iglesia, usted no tendría que dar la décima parte de sus ingresos. Ofrendarla, con liberalidad, según prosperara.

LA CARNE DE CERDO Y OTROS ALIMENTOS

¿En qué testamento se prohiben ciertos alimentos? En el Viejo. Y, ¿el Nuevo? Dice: "Nada es inmundo en sí mismo" (Romanos 14:14). "Todas las cosas a la verdad son limpias" (Romanos 14:20). "Todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias" (1 Timoteo 4:1-5). Marcos 7:19 dice que Cristo hizo "limpios todos los alimentos". Usted puede comer la carne de cerdo si le gusta y no le hace daño pues las leyes del Antiguo Testamento sobre alimentos inmundos también fueron clavadas en la cruz. Por tanto, Pablo escribe: "Nadie os juzgue en cuanto a comidas" (Colosenses 2:16). No hay contradicción alguna en la Biblia sobre el tema de los alimentos. El Antiguo Testamento ha sido abrogado. El Nuevo, un pacto diferente, mejor que el Antiguo, más espiritual, de más libertad, rige ahora.

¿Me dice que sabe que no todos los predicadores aceptan esta enseñanza? ¿Que casi todos piden el diezmo? ¿Que muchos predican el sábado y que debiera abstenerse uno de ciertos alimentos? Sí, tiene razón. Muchos pastores ,un no han aprendido la sencillísima verdad sobre la abolición del Antiguo Testamento y la institución de uno Nuevo. Le dirán que Cristo guardó el sábado y mandó a diezmar. De hecho, lo hizo. Lo que no toman en cuenta es que Cristo vivió bajo el Antiguo Testamento y que el Antiguo fue abolido, no cuando Cristo nació, sino cuando fue crucificado. El Señor mismo explica en Mateo 5:1722 que la antigua ley, al ser cumplida, sería quitada. El no la abrogó durante su ministerio. Lo que hizo era cumplirla. Cumplida, fue quitada de en medio y clavada en la cruz. Dios quiera que todos los pastores lleguen a entenderlo, que usted, José, lo pueda ver con claridad y que usted, junto con toda alma sincera, pueda encontrar la libertad que Cristo le ofrece mediante su "sangre del nuevo pacto" que fue "derramada para remisión de los pecados" (Mateo 26: 28).

Adelante con su estudio de la Biblia. Dedíquele mucho tiempo al Nuevo Testamento bajo el cual vive.

EL JOVEN RICO
¿Dónde se reune la iglesia de Cristo?