LA VISA PARA VER A JESÚS

por Joe Worndle

 

Ayer por la tarde, hubo una visita en nuestra clase. Como ustedes ya saben, permitimos visitas en la clase siempre y cuando se sientan en la parte atrás del salón y permanecen callados. Esta visita era un pastor pentecostal y amigo de uno de nuestros estudiantes.

 

Al terminar la clase, el pastor pidió que se le permitiera hacer una pregunta. Le dimos permiso para presentar su pregunta. La pregunta le era muy importante. Había leído en la Biblia que Jesús pronto regresaría a Jerusalén donde pondría sus pies en el Monte de los Olivos. Todos en todo el mundo vendrían entonces a Jerusalén para verlo. Como Apocalipsis 1:7 dice que todo ojo le verá, todos tendría que sacar un pasaje para poder llegar allí. Ya el pastor estaba ahorrando dinero para eso, pero que había una problema - no pudo sacar una visa para ir a Israel y por eso, se quedaría sin ver a Jesús.

 

Pudimos observar el pánico en sus ojos cuando me preguntó si yo podría hacer algo por el para ayudarle sacar una visa para ver a Jesús. Yo le contesté que sí, que yo sí podría ayudarle de verdad. Al instante su cara se llenó de alegría. Había vivido casi paralizado por el temor en cuanto a su problema.

 

Le expliqué que su problema principal era su forma de estudiar la Biblia por seleccionar un texto aquí y otro texto por allá. En primer lugar, era Jehová y no Jesús quien iba a poner su pie figurativamente en el Monte de los Olivos, según Zacarías 14. Esta profecía era del Antiguo Testamento, para la gente del Antiguo Testamento y para el tiempo del Antiguo Testamento. Después de estudiar dicho texto, pasamos a 1 Tesalonicenses 4:16-17 para demostrarle que nadie viene a la tierra para establecer un reino, cosa que piensan sacar del libro de Daniel, sino que Jesús iba a aparecer en las nubes sin jamás que su pies tocara la tierra, y que su pueblo iba a reunirse con el en el aire, no el Monte de las Olivas en Jerusalén. Al final, le preguntamos dónde había sacado la idea que Jesús vendría muy pronto cuando ni Jesús sabe la hora de su regreso.

 

Le pregunté entonces qué pensaba. Con una sonrisa muy grande, gritó "¡Gracias, Señor! No me hace falta la visa".