El Contendor

Publicaci—n dedicada a abogar por la ense–anza revelada en las Santas Escrituras – Judas 3

Instrumento al servicio de la hermandad para dialogar varonilmente sobre asuntos b’blicos

Enero 2007               Nœmero 25

 

 

COMO SE EXPRESA LA AUTORIDAD DIVINA

 

Muchas de las cosas sobre las cuales hay preguntas, malos entendimientos y desacuerdos se aclaran cuando se entiende bien la naturaleza de la autoridad divina.

 

Todo estudiante que sinceramente quiere comprender bien las Escrituras debe saber que Dios expresa Su voluntad al hombre y a la mujer en forma general y en forma espec’fica. Las Sagradas Escrituras contienen autoridad general y autoridad espec’fica. La autoridad general autoriza todo lo necesario para cumplir con la ordenanza de que se trata. Dicha autoridad es inclusiva. La autoridad espec’fica excluye todo lo no especificado en el mandamiento. He aqu’ unos ejemplos de autoridad general.

 

Los mandamientos de Dios a construir el arca (GŽnesis 6:14), ir a predicar (Marcos 16:15), ense–ar (Mateo 28:20), cantar (Efesios 5:19, Colosenses 3:16) y a  reunirse (Hebreos 10:25), son genŽricos; pertenecen a la autoridad general porque el Se–or no especific— a NoŽ quŽ herramientas usara en la construcci—n del arca, la manera de ir a predicar, los mŽtodos a usarse al ense–ar, c—mo cantar, ni el sitio donde se han de tener las  reuniones de la iglesia.

 

Al darle Jehov‡ una orden general a NoŽ, le dio a Žl la autoridad de usar cualquier herramienta necesaria para la construcci—n del arca. Por eso, NoŽ no viol— la autoridad divina al hacer uso de cualquier herramienta que Žl decidi—  era buena para ayudarlo a cumplir con el mandamiento. Lo necesario fue autorizado por Dios.

 

Cuando el Se–or dio la orden de ÒirÓ autoriz— toda forma de hacerlo. Por lo mismo, no se viola la autoridad divina cuando vamos a pie, a caballo, en burro, en camello, en buque, coche, avi—n o en tren. Tampoco se viola la autoridad cuando cumplimos con este mandamiento usando literatura, predicando por radio, televisi—n, por diarios, revistas o por la red internacional (Internet).

 

El mandamiento a ense–ar autoriza toda forma y mŽtodo de hacerlo. Por eso, cualquier modo o mŽtodo de hacerlo es escritural. Podemos ense–ar usando un pizarr—n, una pantalla, proyectoras, dibujos, ilustraciones, grabaciones, literatura, en clases apropiadas a las diferentes edades, en privado y en pœblico.

 

Por ser general, el mandamiento a cantar nos da la autoridad para cantar de memoria, leyendo de una hoja, un himnario y en las voces soprano, alto, tenor y bajo.

 

Y el mandamiento a reunirnos nos autoriza a hacerlo en cualquier lugar indicado, ya sea debajo de un ‡rbol, en un parque, a la orilla de un r’o, en una playa, en edificio propio o de alquiler, etc.                                                                                                                          

                                                                                                                                                       -- Continuar‡

 

DAND EN QUE PENSAR

 

Lo que hacemos y lo que no hacemos + lo que decimos y lo que no decimos = quienes realmente somos - SM

 

LA RELIGION DE ROPA

 

Ya por muchos a–os los denominacionalistas han buscado una manera tras otra de atraer a la gente para o’r su doctrina y para llenar sus templos. Han hecho bailes, cenas, ventas, juegos, fiestas, vistas y exhibiciones de varias clases para atraer a la gente. No hace mucho que citamos en este peri—dico un caso en que una Iglesia Luterana serv’a cafŽ y cigarrillos y se aument— la asistencia cien por ciento.

 

Parece que algunos de nuestros hermanos, quererlo o no, est‡n imitando las t‡cticas de los sectarios. Sabemos de unos hermanos que han ofrecido y han repartido ropa a la gente con el fin de persuadirles  a venir a los servicios de la iglesia. Recuerdo un caso en particular en que unas hermanas, sobre mi protesta, andaban de casa en casa repartiendo ropa e invitando gente a los servicios. Vinieron 53 personas nuevas en esa noche. Todos esperaban recibir algo despuŽs del servicio, y cuando no repartimos ropa, jam‡s volvieron. Por un mes despuŽs casi cada vez que nos reunimos alguien estorb— al servicio pidiendo ropa. No se interesaban estas personas en o’r  la verdad. Solamente buscaban la ropa. Yo lo sab’a antes, pero ese evento me enfatiz— el hecho de que la œnica atracci—n que Dios quiere que usemos para atraer o para persuadir a la gente es el evangelio. El evangelio es EL poder de Dios para salud.

 

Por experiencia yo sŽ que si ganamos una persona por medio de ropa, requiere ropa y m‡s ropa para guardarle. La religi—n de ropa no vale nada. Los denominacionalistas ya est‡n aprendiendo que cuando ganan una persona por medio de las varias atracciones mundanas que tienen, que se requieren m‡s atracciones para guardar tal persona.

 

No estoy diciendo que el repartir ropa es en todo aspecto paralelo a los bailes, juegos de bingo, etc., de las sectas, pero el motivo es el mismo en algunos casos. No me opongo a que un cristiano dŽ ropa a una persona necesitada, no importa cual sea su creencia. Pero usar la ropa como una atracci—n, como un esfuerzo persuasivo, o sea como un motivo de asistir a los servicios de la iglesia, es otra cosa y a eso me opongo.

 

Algunos hermanos se atreven a decir que Jesœs por medio de regalar comida, etc., a la gente les persuad’a a seguirle, pero tal idea es absurda. Es cierto que Jesœs a veces dio de comer a los que le escuchaban, pero no con el fin de atraerles a su doctrina. El conden— a los que le segu’an solamente por los panes y peces (Juan 6:26,27).

 

En muchas partes del mundo se han iniciado campa–as evangel’sticas con programas benŽvolos. Pero en la mayor’a de los casos no hubo mucho Žxito. Vale m‡s comenzar humildemente y despacio ofreciendo solamente el evangelio como atracci—n  que comenzar con mucha gente comprada con ropa y otras cosas. Parece que algunos hermanos no han aprendido que cuando se acaba la ropa se acaba la gente comprada con ella. Nunca ha sido el prop—sito de Dios ganar almas con ropa. Por eso dijo, ÒPredicad el evangelioÓ.                                                          

                                                                                         Don Atherton, El Contendor, Marzo del 1959

 

CARTAS

 

ÒGracias por enviarme ese mensaje tan beneficioso y edificante,Ó Medardo Escobar. ÒMuchas gracias É me pareci— muy interesante art’culo. Dios le bendiga ricamente,Ó Aurelio Ogando. ÒÁQuŽ Dios te bendigaÉ! Son muy interesantes y acertados tus comentarios,Ó Luis Guzm‡n. ÒQue Dios le bendiga mucho hermano É y siga adelante con la Espada de dos filos tirando mandobles É Ôporque nada podemos contra la verdad, sino por la verdad ( 2 Corintios 13:8),ÕÓ JosŽ Luis Arroyo.

__________________________________________________________________________________Favor de enviar todo comentario o asunto de interŽs a Salvador Maga–a, 2521 Chuckster Dr., Corpus Christi, TX 78414, o a Salmag50@yahoo.com.                                                                                                        Gracias.