El Contendor
Publicaci—n dedicada a abogar por
la ense–anza revelada en las Santas Escrituras – Judas 3
Instrumento al servicio de la
hermandad para dialogar varonilmente sobre asuntos b’blicos
Febrero 2007
Nœmero 26
ÒPERFECTAMENTE UNIDOS EN UNA MISMA MENTE Y EN UN MISMO PARECERÓ
(1 Corintios 1:10)
Tal fue la rogativa que el gran ap—stol Pablo hiciera a
la iglesia de Corinto, por la divisi—n y los
desacuerdos que hab’a entre los miembros de tal iglesia de Dios. Hizo tal rogativa porque, como siervo de Dios,
conoc’a plenamente bien que esta hab’a sido la oraci—n del Se–or Jesœs un poco
antes de volver a Su Padre (Juan 17).
Los que en verdad estamos
interesados en hacer la voluntad del Padre y del Hijo, recibiremos esta
en-se–anza con corazones buenos. Y una de las ‡reas donde debemos empezar a
practicar esta doctrina, es en el ‡rea de respetar las decisiones justas que hacen las iglesias de Dios en
cuanto a la disciplina de miembros inconstantes.
Informa el hermano Rodolfo
Calder—n M. que las
ocho iglesias de Cristo de Reynosa, Tamaulipas, MŽxico, trabajan en perfecta
armon’a en lo que tiene que ver con miembros disciplinados en las respectivas
iglesias. De ah’, pues, que ninguna iglesia recibe ni le da cabida a un miembro
desordenado que se sale de una iglesia disgustado por haber sido reprendido o
por alguna raz—n no noble. Esta actitud de solidaridad es buena porque obra
para el bien de todos.
Los hermanos insinceros y
deshonestos que se rebelan a la verdad de Dios sobre cualquier tema y piensan
que tienen escapatoria yŽndose a otra iglesia del Se–or, deben comprender, para
su propia salvaci—n, que es necesario que sobre todas las cosas, se porten como
personas responsables y se pongan bien con Dios, aceptando Su ense–anza. Y aqu’
es donde toda iglesia debe ayudar. Las iglesias que por tener m‡s miembros
reciben a cualquier miembro que no anda bien ni con sus hermanos ni con Dios,
contribuyen a la delincuencia espiritual de los hermanos que andan segœn la
carne.
Las iglesias que saben a ciencia
cierta de hermanos
que han sido expulsados de alguna iglesia por andar en el mundo como mœsicos
profesionales, por ejemplo, o por vivir en adulterio, y los reciben y les dan
parte activa como maestros, directores de cantos, etc., en las asambleas de la
iglesia, en vez de hacer un bien, hacen un gran mal. Primero a los hermanos
delincuentes, y luego a la iglesia que los recibe. Se hace mal a los
delincuentes porque ellos no se van a arrepentir mientras haya quien los reciba
como hermanos fieles, y por lo mismo, si mueren en su pecado, se van a condenar
eternamente. Y la iglesia que recibe a dichos hermanos, se opone a la
voluntad del Padre, del Hijo y del Esp’ritu Santo. Cuando esto sucede, dicha iglesia se convierte
en una iglesia dirigida por Satan‡s.
Una realidad que debemos aceptar es
que hay hermanos falsos, personas que s—lo aparentan servir a Dios. Las Escrituras nos advierten de
tales tipos (2 Corintios 11:13, 26; G‡latas 2:4; 2 Timoteo 3:3, Judas, y otras
citas).
Aparte de lo dicho, es necesario
estar conscientes del hecho que hay obispos, predicadores y varones en muchas
iglesias de Dios que se desv’an del patr—n divino y se enfadan con los miembros
que les llaman la atenci—n a su mala actitud y pr‡cticas no-b’blicas. Estos,
como Di—trefes (3 Juan), la hacen de dictadores, se adue–an de las iglesias (1
Pedro 5:3), y guiados por la carne, expulsan injustamente
a hermanos temerosos de Dios que luchan porque la iglesia se
mantenga fiel a la sana doctrina, porque quieren que Dios reine en dicha
iglesia, porque no quieren que dicha iglesia venga a ser sinagoga de
Satan‡s.
–
Continuar‡
DANDO EN QUE PENSAR
ÒÁAy de vosotros, cuando todos los
hombres hablan bien de vosotros! porque as’ hac’an sus padres con los falsos
profetasÓ – palabras del
Se–or Jesœs, (Lucas 6:26).
COMO SE EXPRESA LA AUTORIDAD
DIVINA (2)
(Favor de leer la edici—n anterior
antes de leer esta porci—n.)
Se ha dicho que la autoridad divina
consiste en mandamientos generales y ordenanzas espec’ficas, que hay autoridad
general y autoridad espec’fica. La autoridad general es inclusiva porque autoriza todo lo necesario para cumplir con el mandato
dado, y la autoridad espec’fica es exclusiva porque excluye lo no especificado en el
mandamiento. He aqu’ unos ejemplos de autoridad espec’fica.
El mediador entre el hombre y Dios:
Por cuanto se nos especifica que Cristo es el œnico mediador entre Dios y el hombre, podemos ense–ar con toda
autoridad, sin temor de equivocaci—n, que es incorrecto dirigirnos a Mar’a, la madre de Jesœs, a un ap—stol
o a un ‡ngel para pedirle que interceda por nosotros. La Escritura dice, ÒÉhay
Éun solo mediador entre Dios y los hombres..Ó y nos dice claramente quiŽn es
ese mediador al
declarar, ÒJesucristo hombreÓ (1 Timoteo 2:5).
En cuanto a la mœsica a usarse en el
culto: Hay dos clases de mœsica, la que se hace con la voz humana y la que se
hace con instrumentos mec‡nicos de mœsica. En 1 Corintios 14:15, Efesios
5:19 y Colosenses 3:16 y otras citas, se especifica el cantar. Cantar y tocar un instrumento mec‡nico son dos cosas
distintas. El mandamiento especifica el cantar. Por tal raz—n es incorrecto hacer mœsica en el culto con una
guitarra, un viol’n, piano o cualquier otra clase de instrumento.
En cuanto a lo que se ha de comer y
beber en la mesa del Se–or: Cuando
el Se–or instituy— Su mesa, us— Òpan sin levadura y fruto de la vidÓ (Mateo
26:17-29). Pablo instruy— a la iglesia de Corinto que celebrara la mesa como el
Se–or hab’a mandado (1 Corintios 11:23-29). Porque se especifican Òpan sin
levaduraÓ y Òfruto de la vidÓ sabemos que no debemos usar frijoles, carne,
cafŽ, leche ni ninguna otra cosa en la mesa del Se–or.
En cuanto al d’a: El ejemplo divinamente aprobado
registrado en Hechos 20:7 especifica que se part’a el pan Òel d’a primero
de la semanaÓ. Por tal raz—n, celebrar este evento en otro d’a de la semana es
desviarse de la autoridad divina.
En cuanto a quiŽnes han de ser
ayudados con el dinero de la iglesia:
En Hechos 4:32-37; 11:29-30, 1 Corintios 16:1 y otras citas se dice
espec’ficamente que el dinero de la iglesia es para socorrer a los Òsantos necesitadosÓ. Porque el mandamiento especifica a
quiŽn se ha de ayudar sabemos que usar el dinero de la tesorer’a de la iglesia
para ayudar a necesitados que no son santos es violar el mandamiento divino.
(En otro art’culo se discutir‡ G‡latas 6:10).
Aunque se puede decir m‡s, se
concluye diciendo nuevamente que la autoridad de Dios es general y espec’fica.
Cuando se trata de la œltima, no es necesario que el Padre diga ÒNo hagas esto,
ni aquelloÓ. Con especificar c—mo quiere se hagan las cosas, basta. Para evitar
confusi—n innecesaria, es indispensable que todos los hijos de Dios tengamos un
conocimiento claro del principio discutido en este ensayo.
__________________________________________________________________________________Favor de enviar
todo comentario o asunto de interŽs a Salvador Maga–a, 2521 Chuckster Dr.,
Corpus Christi, TX 78414, o a Salmag50@yahoo.com.
Gracias.